Viaje a La Mancha en 1774
por José de Viera y Clavijo

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Dentro de los textos en los que podemos descubrir como era Camuñas en otras épocas nos encontramos con este libro “Viaje a La Mancha en 1774”, escrito por José de Viera y Clavijo.- Erasemipueblo.com - José de Viera y Clavijo -

Este eclesiástico ilustrado canario y profesor, uno de los fundadores de la Sociedad Económica de amigos del País de La Laguna, nació en el Realejo de Arriba el 28 de diciembre de 1731, hijo del alcalde del lugar, Gabriel Viera del Álamo, y de doña Antonia María Clavijo, dama orotaveña. En un momento de su vida entra al servicio del Marqués de Santa Cruz como preceptor de su hijo, era este grande de España un hombre culto y de talante muy abierto y moderno y con diferentes posesiones en Valdepeñas, siendo este “Viaje a la Mancha” el periplo a las posesiones del marqués.

El itinerario marcha por el Camino Real de Andalucía hasta una súbita desviación a Tembleque con posterior pasaje por Camuñas. Con minuciosidad de relojero, Viera va tomando nota del tiempo de viaje, del cielo, de las temperaturas, de los monumentos visitados, los recibimientos, los trajes, las anécdotas, el caudal de los ríos, la producción de las industrias, la demografía, las riquezas minerales, agrícolas y ganaderas, las fiestas, costumbres, etc. mostrándose fiel testigo de su tiempo a la vez que irónico viajero.

Es por todo esto que el día 11 de este viaje, en el que su caminar le lleva a Camuñas nos ofrece detalles minuciosos de nuestro pueblo, que nos trasladan a aquel momento.

 

 Día 11

            Cada día amanece más temprano para nosotros: el Andaluz (hijo de San Luis de Madrid 1) nos despertó a las tres. Es verdad que es día de misa; salimos, sin embargo, de Tembleque a las seis de la mañana. Una mula se llama Lucera, pero ya había salido el sol; el viento, fresco. Pasado el extendido campo Cebollero y el cerro Borre­güero2, aportamos3  a la villa de Mayo, a 24 de Camuñas; serían las nueve y media4

            Hiciéronnos el primer recibimiento dos gitanas: la señora Manuela Tirado (célebre en la historia gitánica), la su sobrina y otro gitano de figura chinesca. Fuimos a la Iglesia5, y nos hallamos con un solemne entierro. ¡Oh! ¡qué mala andanza! Murió la señora Vicenta. Todo el lugar había tomado luto: luto de manto y de basquiña6, luto de lágrimas y moco tendido al meterla en el hoyo. Mientras se cantaba el último miserere, vinieron todos los feligreses uno a uno a besar la punta de la estola del señor cura y a largarle7, cuál el cuarto, cuál el octavo8. El sa­cris­tán les mojaba las barbas con el hisopo y decía: amén.

            Desnúdase el cura: sale de la sacristía en balandrán9 con bastón; da gracias, y hasta que Su Merced no se levanta del suelo, ninguno se mueve. Sale la comitiva hacia las casas mortuorias. El viudo se queda arrimado a un quicio de la puerta por la parte de afue­ra, el pelo tendido, el rostro mesurado, los ojos aporreados10 y tristes. En este puesto y en esta postura iba recibiendo el pésame (como ellos decían) de todos los santos varones. Las piadosas mujeres entraban a hacer el duelo a las parientas en la sala. Preguntamos a uno de la comitiva: "¿Quién es la difunta?" Respondió: "El alma11 de esta casa, la señora Vicenta, que ha muerto en la flor de su edad, pues sólo tenía cincuenta años." Camuñas, fuera del privilegio de estas flores de edad, parece un pueblo infeliz.12     

            Dejámoslo a las tres de la tarde. Pasamos a las cuatro y media el insigne puerto de Lápiche, no tan fértil ahora en aven­turas caballerescas como en huertas y norias; llegamos a Villaharta a las seis. Nos paseamos por el lugar y por una era en que araban media docena de borricas con otras tantas mucha­chas. Entramos en la ermita de Nuestra Señora de la Paz y rezamos el rosario, quisiera o no quisiera la ermitaña, que había entrado a poner mecha a una lámpara. Es probable que no le pesó por lo que dirá don Bartolomé. Es mala la posada. La torre está en el ayuntamiento.

NOTAS:

1.        Bartolomé Ortega, parroquiano quizá de San Luis de Madrid.

2.        Viera deforma humorísticamente los nombres del campo Caballero y el cerro Borregas.

3.        Aportar: "tomar puerto, llegar o arribar al puerto después de haber hecho viaje. Metafóricamente significa llegar a parte no pensada, cuando se llega a algún sitio después de haber andado perdido por los caminos", Aut.

4.        Ni Cioranescu ni nosotros entendemos el itinerario del viaje. El Camino real o carretera de Andalucía era el camino natu­ral cuya etapa siguiente era Madridejos, a cuatro leguas de distancia de Tembleque; sin embargo, parecen haberse extraviado (aportamos) y separado del camino hasta llegar a Mayo (?), quizá una alquería o una cruz, y Camuñas, muy al este; el problema se complica porque a 24 de Camuñas no puede significarse en leguas, aunque quizá sí en horas. Viera no explica qué dificultades de camino toparon, y seguramente transcribió mal los datos. Una conjetura es que se les rompió un eje, les sorprendió la noche y se extraviaron, debiendo acercarse al lugar más próximo para arreglarlo, Camuñas; por eso menciona una hora tal como las nueve y media de la mañana como de llegada.

5.        La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, curato de primer ascenso; el cura debía ser caballero de la orden de San Juan y era nombrado por el capítulo de la misma.

6.        Basquiña: "Ropa o saya que traen las mujeres desde la cintura al suelo, con sus pliegues, que hechos en la parte superior forman la cintura, y por la parte inferior tiene mucho vuelo. Pónese encima de los guardapieses y demás ropas, y algunas tienen por detrás falda que arrastra" Aut.

7.        Largar: dar, pagar.

8.        Octavo: ochavo, moneda de poco valor.

9.        Balandrán: "Vestidura talar ancha, que no se ciñe; por la parte que cubre los hombros penden de ella unas como mangas perdidas largas. Hácese de paño u otro género de lana y usan de ella los colegiales y eclesiásticos dentro de casa, para su abrigo y comodidad. Es voz francesa" Aut.

10.     Aporreados: amoratados; quizá se use en una acepción dialectal de origen murciano muy extendida, en el sentido de arrastrados, bajos.

11.     Alfred Morel Fatio lee ama. Nosotros seguimos la lectura de la edición moderna.

12.     Ejemplo de ironía, mucho más sutil en otros pasajes de la obra. Camuñas tendría un historia futura más movida de lo que pudo sospechar Viera; fue uno de los primeros lugares de España en los que se estableció una misión protestante, con una escuela dominical pública. Allí llegaría a existir, además, un efímero cantón independiente.

 

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