Sexología

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Antes de cualquier reflexión sobre la sexología convendría
repasar algunos conceptos que en principio a todos nos parecen muy claros, pero
me gustaría que al leer uno por uno, hagas una pausa y pienses en el significado
que le darías, seguramente te des cuenta de que están más difusos de lo que
creías.
Sexo
Género
Sexualidad
Erótica
Amatoria
Coito
Sexología
Algunos parecen liarse un poco ¿no?, incluso parecen
solaparse parte de las definiciones ¿no es así? La culpa no es tuya, es de la
sociedad, nos ha hecho confundir, nos ha hecho hablar sin propiedad y utilizar
como sinónimos palabras muy distintas. Estos temas además pertenecen al plano
íntimo, privado y por tanto difíciles de manejar o de hablar de ellos
espontáneamente, por lo que siempre se han tratado más fácilmente desde un plano
alegre, bromista e incluso risorio.
Veamos ahora las definiciones:
Sexo: del latín “sexos”, y ésta del verbo secare, «cortar». Esta distinción depende del órgano sexual del individuo, distinto para cada género.
Genero: del latín “genus”, “generis”. Conjunto de seres, personas o cosas con uno o varios caracteres en común. En definitiva es una unidad de categoría taxonómica.
Sexualidad: Hay una definición que me encanta: es el conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas y afectivas que caracterizan a cada sexo. En definitiva, como vivimos nuestro sexo. Caben dos modalidades; homosexual y heterosexual, la bisexualidad es discutible.
Erótica: del latín “eroticus” y esta, del griego “eros” que significaba amor. Conjunto de tendencias e impulsos sexuales de la persona o también, el comportamiento de búsqueda consciente y voluntario de los placeres intensos causados por el estímulo físico del cuerpo. En definitiva, como expresamos nuestra sexualidad.
Amatoria: del latín “amatorius”, relativo al amor o que induce a amar. Viene a ser algo así como el “ars amandi” o arte de amar.
Coito: del latín “coitos” y aunque en la definición del diccionario de la Real Academia Española significa cópula sexual, en el ser humano yo haría una distinción: Cópula, lo entiendo como aquel acto sexual en el que un macho introduce su órgano genital en el de la hembra con el único fin de conseguir una fertilización segura de esta y así la procreación de la especie, mientras que Coito podría ser aquel acto sexual en el que uno de los participantes, en este caso el macho o varón, introduce su órgano genital en el de su compañer@ con el fin, más frecuente, de disfrutar durante el tiempo de realización del mismo o de hacer disfrutar a su pareja o con otro motivo, sea cual fuere, independiente de, que en el caso de ser hembra o mujer, esta quede embarazada. Por estas razones para consumar el acto sexual en los animales, la cópula, a diferencia de lo que ocurre en el ser humano, no precisaría de todas aquellas expresiones de afectividad, de desarrollo de determinadas partes anatómicas erógenas, de toda esa batería y despliegue de estímulos sexuales en ambos sexos.
Sexología: de “sexo” y “logía”, el estudio del sexo/s. Una vez más, discrepo con el diccionario de la Real Academia Española, en el que define sexología como “el estudio de la sexualidad y de las cuestiones a ella referidas” y como ya hemos dicho anteriormente, sexo y sexualidad no son, ni mucho menos, sinónimos.
Ahora bien, teniendo un mayor conocimiento del tema os
planteo mi reflexión:

Es una reflexión escueta y simple pero creo es bueno que
así sea, escueta y simple, como todo aquello que aprendes en la vida, pero que
al final acaba formando parte de tus valores principales como persona. Estos,
son sencillos y básicos y con respecto a la sexología, también es básico saber
que el coito es una parte más dentro de las conductas sexuales, que se ha
generalizado el término sexo a otras muchas cosas que tienen poca o nula
relación con él, que sin querer somos seres sexuados y como tal nos comportamos,
que no se habla de la erótica con el sentido que verdaderamente tiene, que
deseos, sentimientos, emociones, comportamientos… hay muchos y cada persona los
vive de manera diferente, ni mejor ni peor que otro, ni inocente ni culpable, ni
enfermos ni sanos, sino diferentes, que la sexología no es la ley que sirve para
castigar o para premiar estos deseos o acciones, si no para entenderlos un poco
más y ayudar a aquellos que tienen problemas con su forma de vivirlos
(sexualidad), de expresarlos (erótica), con el modo de hacer (amatoria), etc.,
no para que cambien, porque esto es imposible, si no para que se adapten mejor,
los vivan de forma más positiva y sin hacer daño a su alrededor y por tanto,
consigan ser personas más felices.
Ahora bien, puesto que hoy en día es incuestionable el
constructo de felicidad teniendo en cuenta la sexualidad, es decir en la
actualidad, considerar que soy feliz seguramente incluye no tener problemas con
mi sexualidad, algo que no ocurría hace tan siquiera 30 o 40 años, donde la
felicidad se manejaba con otros modos y unidades de medida y el tener o no tener
cubierta tu sexualidad era independiente para ser feliz, os hago pensar sobre
otras consideraciones mías o textualizadas de algún que otro autor y os planteo
alguna sugerencia:
• “complicidad y memoria son imprescindibles para el gozo,
cuando dos cuerpos se conocen plenamente, sólo entonces es posible gozar”. Gozar
sería sentir placer con los cinco sentidos.
• Havelock Ellis “entre los sexos se dan más situaciones o
fenómenos cultivables que trastornos tratables”. ¿No os parece que cada vez más
se habla de una lista interminable de patologías o desviaciones sexuales? ¿puede
ser, que lo que está pasando sea que cada vez más se descubren las tendencias,
gustos, preferencias… peculiaridades de las personas y directamente se tachen de
insanas, perversas, perturbadas, pecaminosas… porque algunas de ellas no sean
muy comunes o socialmente aceptadas? La sexualidad es única y hay tantas como
personas y en términos sexológicos no podemos hablar de pecado (le corresponde a
la religión), ni de trastornos o patologías (le corresponde a la medicina), ni
como buenas o malas (le corresponde a la justicia), si no como peculiares o
distintas y por tanto cultivables.
• Una anotación “el 75% de la educación sexual es No verbal” Como ya he comentado antes, casi siempre de modo risorio, bromista o incluso sarcástico.
• “¿porqué no hablamos y fomentamos más el deseo en vez de mitificar las relaciones coitales?” El coito es algo bueno, necesario en muchos casos, placentero… pero el deseo, la erótica, la amatoria no sólo
• “la terapia sexual es seguramente la contribución a esa pareja a la construcción de su propio código, que difícilmente se pude transferir a otra”
• Efigenio Amezúa: “¿de que hablamos cuando hablamos de
sexo?”
E. Santacruz